Hay muchas definiciones sobre lo que es una empresa, pero una que siempre me ha gustado por ser simple es la siguiente: “Una empresa es una organización de personas que comparten unos objetivos con el fin de obtener beneficios”

En estos tiempos en los que tanto se habla de crisis y también de empresas y emprendizaje, es importante resaltar que una empresa tiene al menos tres componentes:

  1. Un equipo de personas: en su mínima expresión, una empresa puede tener una sola persona, pero por defecto se entiende que hay varias, formando una organización, equipo o grupo coordinado. No hay empresas sin personas.
  2. Que comparten unos objetivos: en su mínima expresión, existirá al menos un reto que dicho equipo desea hacer realidad. El reto u objetivo puede ser de muchos tipos o combinación entre ellos: muy tecnológico, muy centrado en el mercado, muy centrado en un producto, en un servicio, etc. El reto puede ser más o menos ambicioso o modesto, pero siempre debe de ser compartido por el equipo e incluso asumido como propio por cada persona. De otro modo, esa empresa, tarde o temprano, fallará.
  3. El fin es obtener beneficios: Parece obvio citar este punto. De nuevo, en su mínima expresión, el fin será al menos no tener pérdidas o ser sostenible económicamente, pero siempre con el ánimo de generar beneficios, crecer y desarrollarse.

Para que una empresa tenga éxito, interesa en primer lugar que el equipo esté totalmente sintonizado con el reto, que lo haya entendido, que lo haya desplegado o detallado, que lo haya discutido y que haya consensuado cómo lo va a lograr.

Si el reto ha sido trabajado sólo por una parte del equipo, interesa que haya sido comunicado de un modo convincente y detallado, para que todos los miembros del equipo entiendan qué deben hacer y de qué modo, qué señales del entorno son importantes y cuáles no, qué interesa monitorizar y qué no.

A continuación, hace falta que el equipo tenga recursos, capacidades y conocimientos clave para superar dicho reto.

Y por último, siempre quedará pendiente que el entorno (clientes, proveedores, tecnología, regulaciones, etc) se comporte de un determinado modo, que se ha considerado a priori como “normal” o “previsible” y que permite cumplir con el plan trazado.

En resumen, si el entorno se comporta del modo esperado, no habrá que modificar el reto de la empresa. Pero si el entorno cambia de modo acelerado e imprevisible, quizás tengamos que modificar el reto. Será obligado monitorizar el entorno continuamente y evaluar en contínuo si el reto se va a poder lograr o no. Aquí está la función de los Sistemas de Inteligencia Estratégica y Competitiva.

La plataforma Hontza está diseñada desde el principio en este escenario. Al definirla como una Plataforma de Inteligencia Competitiva que puede dar servicio a muchos equipos, estamos diciendo que puede dar servicio a muchas empresas.

Sin embargo, sin cambiar su diseño, Hontza también puede dar servicio a:

  • Grupos de Trabajo colaborativo inter-empresas, p.ej. grupos de investigadores, grupos sectoriales o de un cluster, grupos de sinergia, grupos de prospectiva, grupos de aprendizaje, grupos de debate, …
  • Grupos de Trabajo colaborativo públicos, p.ej. observatorios, grupos culturales, grupos con objetivos sociales, …

La principal diferencia entre ellos tiene que ver con la visibilidad de los equipos y de sus contenidos.

Por defecto, Hontza considera que todos los equipos son privados (en este caso no se divulga su nombre), pero en el caso de equipos de trabajo inter-empresas se considera que su nombre sí se puede divulgar. En los equipos o grupos públicos, además de su nombre, también son públicos los contenidos, pero la pertenencia a los mismos deberá ser aprobada por su dueño.